AULA 31

Bitácora de LITERATURA y LENGUA (… y otras "hierbas" educativas y sociales )

RINCÓN PO-ÉTICO / 4 14 febrero, 2007

Filed under: Poesía — ciervalengua @ 8:00 pm

Como estamos con la Generación del 27, rescatamos otra muestra de amistad entre el poeta – en este caso, el granadino García Lorca – y el amigo – el torero Sánchez Mejías. El célebre matador de toros encontró la muerte a raíz de una cogida el 11 de agosto de 1934, en la plaza de toros de Manzanares, y Lorca empezó pronto a componer una elegía al amigo muerto, pues en noviembre-diciembre de ese año ya lo leyó a sus amigos. Está dividido en 4 apartados y aquí seleccionamos el primero de ellos:

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sanchez_mejias.jpg

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LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS

LA COGIDA Y LA MUERTE –

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 A las cinco de la tarde. 
Eran las cinco en punto de la tarde. 
Un niño trajo la blanca sábana 
a las cinco de la tarde. 
Una espuerta de cal ya prevenida                                                                     
a las cinco de la tarde. 
Lo demás era muerte y sólo muerte 
a las cinco de la tarde. 

             El viento se llevó los algodones 
a las cinco de la tarde.                                              
Y el óxido sembró cristal y níquel 
a las cinco de la tarde. 
Ya luchan la paloma y el leopardo 
a las cinco de la tarde. 
Y un muslo con un asta desolada                                
a las cinco de la tarde. 
Comenzaron los sones del bordón 
a las cinco de la tarde. 
Las campanas de arsénico y el humo 
a las cinco de la tarde.                                              
En las esquinas grupos de silencio 
a las cinco de la tarde. 
¡Y el toro solo corazón arriba! 
a las cinco de la tarde. 
Cuando el sudor de nieve fue llegando                         
a las cinco de la tarde, 
cuando la plaza se cubrió de yodo 
a las cinco de la tarde, 
la muerte puso huevos en la herida 
a las cinco de la tarde:                                                
A las cinco de la tarde. 
A las cinco en punto de la tarde. 

             Un ataúd con ruedas es la cama 
a las cinco de la tarde. 
Huesos y flautas suenan en su oído                           
a las cinco de la tarde. 
El toro ya mugía por su frente 
a las cinco de la tarde. 
El cuarto se irisaba de agonía 
a las cinco de la tarde.                                                           
A lo lejos ya viene la gangrena 
a las cinco de la tarde. 
Trompa de lirio por las verdes ingles 
a las cinco de la tarde. 
Las heridas quemaban como soles                       
a las cinco de la tarde. 
y el gentío rompía las ventanas 
a las cinco de la tarde. 
A las cinco de la tarde. 
¡ Ay qué terribles cinco de la tarde!                          
¡Eran las cinco en todos los relojes! 
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

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Leer el siguiente texto sobre el poema: LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS

 

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