AULA 31

Bitácora de LITERATURA y LENGUA (… y otras "hierbas" educativas y sociales )

LAS SESIONES DE EVALUACIÓN 12 diciembre, 2008

Filed under: Opiniones personales — ciervalengua @ 6:24 pm
EVALUACIONES ESO GRATIS
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Se acerca la Navidad y llega el fin del trimestre. Los exámenes hacen mella en el alumnado, los profesores tienen que corregirlos y – los de Lengua especialmente – tenemos que leernos los trabajos/resúmenes de los libros leídos por los chavales, donde abunda una inmensa y compleja casuística: las opiniones personales sui generis, los “cortar y pegar” al uso, la ley del mínimo-ínfimo esfuerzo, los desórdenes mentales y gramaticales, y la picaresca en su más amplia expresión. Pero sobretodo, llegan las EVALUACIONES, ese momento “mágico/trágico” donde un jurado reunido en torno a una mesa ( ¡como caballeros de una mesa redonda iniciática! ), se disponen a emitir un diagnóstico, promulgar una terapia e “implementar” ( ¡vaya palabro! ) unas medidas correctoras ante la triste y generalizada realidad de unos cursos generalmente, desmotivados y díscolos…
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Podría seguir con la descripción de la situación, pero alguien ya lo ha expuesto mejor que yo, y por eso doy paso a las palabras de un compañero, Antonio Solano – en su blog (Re)paso de Lengua – quien dice sobre estas sesiones de Evaluación:
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Ya están aquí las sesiones de evaluación. Se pone en marcha ese mecanismo legal mediante el cual todas las vicisitudes de un grupo de alumnos durante un trimestre quedan grabadas en forma de acta notarial. No resulta fácil traducir la acción, el interés, el esfuerzo, la agonía o la pasividad demostrados por un alumno, en una muesca de la escala numérica. Para ayudarnos en ese difícil trance de conversión evaluadora, el sistema ha previsto estas sesiones de evaluación en las que los docentes, iluminados por el clarividente criterio de equipos directivos, gabinetes de orientación, tutores y profesores más experimentados, podemos dar rienda suelta a nuestras dudas y titubeos, a nuestros dolores y alegrías, a la indignación y la aquiescencia. Arropado por miles de datos interesantes sobre cada alumno (oficio del abuelo, gustos culinarios, enfermedades padecidas en la infancia, anhelos laborales…), el docente calibra su nota y la compara con la de sus compañeros para ver si la tiene más grande o más pequeña (quizá dejándose llevar por algún vestigio freudiano). Y mirando bisojo su cuaderno de profesor, asiente firmemente cuando tiene que confirmar sus notas, seguro de no equivocarse, pues una Junta de evaluación no evalúa sino que pontifica.
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Pasados esos momentos de éxtasis educativo, el docente volverá a sus aposentos con la satisfacción del deber bien cumplido. Desde ese instante, comenzará un nuevo ciclo de números, símbolos, rayitas, cruces, números de teléfono, pegatinas, etc. que irán conformando el humus de la siguiente evaluación. Tal vez entonces descubra por qué se fugó de casa la tía de Peláez o por qué Josito tiene un repelón detrás de la oreja.
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¿Qué os parece? ¿Realista, exagerado, heterodoxo, ridículo, motivador…?
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P.D.   En tono satírico-medival-humorístico, deberíais leer el “Romance de la evaluación“, de un tal fray Josepho, que aunque referida a la evaluación de junio y poco actualizado, se lee con agrado.
 

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